Científicos de la Universidad de Oregón han desarrollado sistema que mejora la eficiencia de las estufas de leña, reduciendo hasta un 95% las emisiones de partículas contaminantes

Los investigadores han creado un sistema que inyecta aire primario y secundario en el fuego de manera automática para optimizar la combustión, reduciendo así la contaminación.
- Nuevas estufas a leña: 95% menos emisiones.
- Partículas PM2,5: alto riesgo para salud respiratoria y cardiovascular.
- Problemas en arranque y recarga: picos de contaminación.
- Tecnología: inyección automática de aire primario/secundario.
- Mucha diferencia entre pruebas de laboratorio y uso real.
- Estufas viejas = fuentes principales de contaminación doméstica.
- Innovación clave para uso sostenible de leña.
Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón están desarrollando tecnologías innovadoras para estufas a leña que permiten reducir hasta en un 95% las emisiones de material particulado fino (PM2,5), uno de los contaminantes más dañinos para la salud humana.
Impacto en la salud pública
Las partículas PM2,5, de menos de 2,5 micrómetros de diámetro, penetran profundamente en los pulmones y llegan al torrente sanguíneo. Su exposición está relacionada con enfermedades cardiovasculares, asma, bronquitis crónica y cáncer de pulmón. Aunque pocos hogares usan estufas a leña, estas son la tercera mayor fuente de PM2,5 en Estados Unidos, después del humo de incendios forestales y el polvo agrícola.
Problemas de diseño en estufas antiguas
Muchas estufas aún en uso —alrededor de 6,5 millones— son modelos que no cumplen con las normativas actuales de emisiones. Son cajas metálicas sin tecnologías que optimicen la combustión ni sistemas para reducir la acumulación de creosota, lo cual aumenta el riesgo de incendios en chimeneas.
Según estudios recientes, el 70% de la contaminación ocurre al encender o recargar la estufa, momentos críticos que las pruebas de laboratorio no simulan adecuadamente. Esto significa que muchas estufas son diseñadas para aprobar pruebas, pero no necesariamente para funcionar bien en condiciones reales.
Tecnología automatizada: aire justo en el momento justo
El equipo de OSU está desarrollando un sistema que inyecta aire primario y secundario de forma automática, ajustando la mezcla según la fase de la combustión. Los prototipos han mostrado una reducción del 95% en partículas en comparación con estufas antiguas.
Además, han creado un sistema de monitoreo que permite recoger datos en hogares reales, no solo en entornos controlados. Esta información es crucial para el diseño de nuevas estufas que funcionen de verdad en el día a día.
¿Cómo funciona esta innovación en estufas a leña?
La clave está en un sistema automatizado que inyecta aire en el momento y lugar precisos dentro del fuego. Esto se traduce en una combustión mucho más limpia y eficiente. Aquí va el detalle:
- Se inyecta aire primario (desde abajo) para encender y mantener la llama.
- Luego se añade aire secundario (más arriba), justo cuando la madera empieza a liberar gases. Este aire ayuda a quemar completamente esos gases antes de que escapen como humo.
- Todo esto ocurre de forma automática y sincronizada, gracias a sensores y controles que ajustan el flujo de aire según la fase de combustión.
El resultado: se logra una reducción del 95% de las partículas contaminantes (PM2,5), que son las más peligrosas para la salud.
Además, esta tecnología reduce el riesgo de incendios (menos acumulación de creosota en la chimenea) y mejora el rendimiento térmico, aprovechando mejor la leña.